El muralismo se manifiesta en un contexto donde el marxismo gozaba de plenitud como ideología arraigada en ese momento en México.
En su inicio, la Escuela Mexicana de Pintura concibe dentro de sus aulas el movimiento de pintura mural, llamado también muralismo mexicano, basado en los valores patrios, la problemática de los indígenas y la creación de conciencia entre la sociedad mexicana con respecto a sus raíces autóctonas.
Los artistas de este movimiento deseaban acercar el arte al pueblo en general y a la masa popular en particular. Con la adición de formas indígenas prehispánicas y mestizas, hacían a un lado la academia europea que por muchos años prevaleció en el arte mexicano. Todo lo anterior permitió que en el año de 1922
surgiera el sindicato que agremiaba tanto a pintores y escultores como a artesanos especializados.
Algo que ayudó a este movimiento y su consolidación fue el hecho de que José Vasconcelos, en ese entonces Secretario de Instrucción Pública, permitiera el uso de espacios públicos para que los artistas Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros realizaran murales que pudieran ser apreciados por personas de todas las clases sociales, sobre todo aquéllas que no tenían acceso a museos o a exposiciones en galerías.
Los primeros edificios que fueron intervenidos por los muralistas fueron los de la Secretaría de Educación y la Escuela Nacional Preparatoria.
El uso de muros como soporte, sobre todo por sus dimensiones monumentales, permitió que este movimiento, a través de la expresión estética-pictórica con temáticas ideológicas de tipo revolucionario, impactara significativamente entre la sociedad mexicana, que veía la problemática del país reflejada en los edificios públicos, como la falta de solución a los problemas de grupos indígenas, obreros y proletarios, y el escaso crecimiento económico social.
Una aportación significativa de esta técnica pictórica fue el perfeccionamiento de la intervención del muro, originada en el Renacimiento, y a la que los pintores mexicanos contribuyeron con la propuesta de materiales y técnicas para que los factores climáticos no afectaran la intervención del muro. Muchas de las obras se encuentran a la intemperie, el uso de la pintura acrílica y la manera en que los muralistas la emplearon en sus obras maestras permitió su estabilidad en el muro a pesar de su localización a la intemperie, lo que fue admirado por otros artistas extranjeros que empezaron a implementar la técnica de los mexicanos.

























